¿Chorradas de cuatro psicópatas o presuntos delitos?

Artículo de opinión de Roberto Aguado

En la trayectoria de un político profesional en la democracia española, no se menosprecia el fracaso de la misma manera que en otros ámbitos profesionales u órdenes de la vida. Un fracaso al frente de un consejo de administración en la empresa privada, generando pérdidas a la compañía, puede significar un despido fulminante. Los errores en la gestión del negocio propio significa paliar las pérdidas incluso con el propio patrimonio. En España cuando un político desarrolla una nefasta labor en el cargo que ocupa es frecuente que se le aparte del mismo y sea premiado con otro ministerio, escaño de diputado, Delegación del Gobierno o similares.

Equivocarse para la inmensa mayoría de los mortales llega a resultar muy frustrante, máxime si alguien nos echa en cara lo que hemos hecho mal. En esta tesitura, no tenemos más remedio que asumir nuestros errores y aprender de ellos encajando las críticas.

En otra dimensión está la clase política, esa que en muchos casos lleva más de dos décadas apoltronada y viviendo de lo público como si fuera lo propio. Esta especie privilegiada, soberbia y llena de vanidad, en muchos casos no encaja la posibilidad de estar haciendo las cosas mal. Esta actitud les convierte en seres blindados ante el fracaso y , al contrario de la mayoría de los de a pie, les genera una falsa autoridad moral para sentirse libres de rendir cuentas de aquellas actuaciones que implican sobrecostes económicos, daños irreparables al patrimonio u otras actuaciones desafortunadas a sus votantes con total impunidad.

No está muy habituado el Ayuntamiento de Badajoz a dar explicaciones y sí a campar a sus anchas por la Casa Consistorial, arcas municipales incluidas en esa libre disposición del dinero de los contribuyentes.

Es recientemente , con la irrupción de nuevas formaciones en el panorama político español cuando el tablero de la municipalidad en Badajoz empieza a contar con nuevos convidados a los que el equipo gobernante considera de piedra en un ejercicio de incapacidad manifiesta de adaptarse a las nuevas reglas de la democracia.

Además, el escenario político cuenta, en estos nuevos tiempos, con un enemigo o aliado en la ciudadanía que convierte a las redes sociales en el altavoz de sus inquietudes.

Ya tenemos los ingredientes de un cocktail que estos meses ha estallado en el Palacio Municipal pacense: la no asunción de la condición de gobernar en minoría y la negativa de dar respuesta a las feroces críticas, no tanto de la oposición como de los pacenses.

Lejos de apaciguar el tsunami, el Partido popular de Badajoz no ha sabido contrarrestar la crispación popular. Ni una sola explicación ante la avalancha de documentos públicos contrastados que evidencian como poco prácticas de derroche, falta de austeridad y nula cooperación con quienes han permitido la continuidad de este Equipo de Gobierno al frente de la ciudad de Badajoz.

Ni una sola comparecencia para dar respuesta al clamor de una ciudad, ávida de encontrar calma en los argumentos de los que manejan su dinero y por ende parte de sus vidas.

Tiene cierta lógica que Francisco Javier Fragoso no haya querido pronunciarse en este sentido si su convicción hubiese estado pareja a sus manifestaciones al respecto de que “esto son chorradas de cuatro psicópatas”. La sorpresa es mayúscula cuando estas chorradas las pone en manos del letrado del Ayuntamiento y presenta un denuncia formal en la fiscalía con un dossier de 28 páginas acompañada de una caja con “pruebas”.

¿Chorradas de cuatro psicópatas o presuntos delitos que merecen poner en marcha todo el aparato judicial municipal? Como pacense considero merecer respuestas y no exclusivamente el intento de cargarse al mensajero.

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Un comentario en “¿Chorradas de cuatro psicópatas o presuntos delitos?

  1. Buenas, Roberto! Permíteme que, como ciudadana, te dé mi opinión. De este ayuntamiento yo ya no quiero respuestas, pues cuando las da te cuentan un cuento. Lo que quiero son herramientas para que cumplan lo que legalmente está establecido, establecer lo que haga falta y cambiar todo aquello que les da más poder del que debiera ser. Por poner un ejemplo simple: si hay un plazo de dos meses para entregar una documentación y pasado ese plazo no se entrega ¿qué debería pasar? No tengo ni idea pero si no hay consecuencias ya me contarás.

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